Salvaje
- 23 sept 2017
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Que salvaje eres mar. Con tu paz y tú paciencia construyes, adornas y embelleces lugares, momentos y hasta realidades soñadas.
Pero con tu voracidad, con la velocidad del viento y la longitud de tus olas, golpeas y destruyes lo que deseas, incluso hasta los mismos pensamientos sienten el sacudir de tus aguas.
No escatimas ni diferencias momentos dulces de momentos amargos.
Si no son la velocidad de tus olas, o la profundidad de tus tierras, es tu sal, esa misma que se despliega de aquel cuerpo tratando de ser canela, o la que destruye corazones por exceso de tu mineral.
Tus sonidos... música para los oídos, suaves golpes del agua y las piedras, espuma, olas que vienen, dejan su rastro en la arena y olas que se van con lo que encuentren.
Pero ay!, tu sonido tormentoso cuando cubres un pueblo entero y te llevas hogares y con ellos el futuro de su navegar.
Tu sonido me aturde cuando el viento entra por mis poros, enfría mi piel, entume mis dedos y solo me resta mirar al infinito, al que puedo ver pero nunca podré llegar.
Salvaje eres y salvaje serás. Llegas y te vas cambiando placeres, llevándolos al fondo el mar. Lo que siempre fue tuyo, a ti llegará.
Pensé en lo salvaje que es el mar mientras caminaba en la playa de Baker beach, San Francisco, California. Era la primavera y el viento hacía que las olas golpearan más fuerte con las piedras y que la temperatura del agua se volviera casi insoportable. Sé que el océano tiene sus secretos, pero jamás quise conocerlos tanto como ese día, ya no los busco, igual, todo va a dar al mar, allá los encontraré algún día.

Esta es una fotografía del huracán Carol, uno de los peores ciclones tropicales que han afectado Estados Unidos- Hurricane Carol- Rhode Island

Fotografía tomada en la primavera de San Francisco, California.





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