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A lo largo de nuestro navegar en el mundo, vamos conociendo personas que se convierten en personajes dentro de nuestras historias. Algunos ya existieron y nos traen un recuerdo y otros existen gracias al destino que los puso en el lugar correcto para conocerlos. En esta sección encontrarás los personajes que hicieron de los espacios, lugares especiales.

LOS TRES 

Por: Yarhen Franco

Anna, Charles y Yarhen. El trío fantástico, los tres chiflados, los tres mosqueteros y quién sabe qué otros más. Tres es un número impar, pero nosotros no lo éramos. Tres ideas diferentes, tres texturas distintas, tres idiomas que de común no tienen ni una palabra, o quizás sí pero nosotros no la descubrimos, tres sueños y también tres complementos, tres vinos, tres quesos, tres cervezas, tres carros y tres corazones que se unían para sentir como uno solo.

Anna, (debo admitir que aún no sé cómo pronunciar su apellido, es Überbacher; en español se lee normal, pero como ella lo dice no lo repite nadie) es de Italia, pero vive en la frontera de este con Austria, así que su idioma no es 100% italiano y tampoco es 100% austriaco (que es diferente al alemán). Anna siempre se frustraba cuando le preguntaban si era de Austria, porque cuando le decían que hablara italiano, gagueaba, se reía y soltaba una que otra palabra en este idioma. De la misma manera se frustraba al decir que era italiana porque este idioma no lo conocía y su aspecto parecía más de villa que de ciudad europea, a la moda y en tacones.
Anna es sencilla, carismática, sociable y muy muy alegre. Anna fue la primera amiga que hice en Estados Unidos, ha sido la única que ha tratado de comprenderme incluso cuando se me olvida y empiezo a hablar en español, ah y Anna es la única italiana, austriaca -  alemana que no tiene burbuja personal y que da más abrazos que mi mamá.

Charles, por el contrario, es un joven de Francia, citadino pero con sus raíces arraigadas a lo rural. Es el primer francés que conocí que le gusta hablar inglés, que baila como dominicano y que tiene tan buen sentido del humor como un colombiano más. Solía llamarle “mi francés más colombiano”, siempre tenía una sonrisa y hacía chistes por cualquier razón. Además y a pesar de ser de Francia, nunca usó lociones exclusivas y jamás le escuché hablando de su patria como si fuera el país de primer mundo que todos se mueren por visitar. Desde que conocí a Charles por primera vez, sentado en una de las sillas de Starbucks, me di cuenta que iba a ser mi amigo de ahí hasta que la vida nos lo permita. El aspecto más bonito de Charles, es que tiene la capacidad de hacerme sentir bien cuando estoy triste y de hacerme sentir como una mierda cuando estoy triste, ¡paradójico!

Y yo, bueeeno, esta sección es de personajes, ellos hacen parte de mi historia, yo solo la cuento. Quizás me encuentres en la mitad de estos dos seres que quiero con el alma y que extraño profundamente. Los tres, compartimos aventuras maravillosas, Anna y yo caminábamos mientras Charles nos tomaba fotos y nos contaba chistes. Fuimos al Gran Cañón, a Yosemite en California, a Las Vegas, a Santa Cruz y a San Francisco. Muchos fueron los hoteles, los viajes en carro y los Arbnb que visitamos juntos y que por cierto en uno de ellos, Anna pisó una gran plasta de popó de perro y caminó toda la casa encarpetada con el zapato cagado. Nos hemos sabido reír ese día de ver la cara de una europea de pueblo, enrojecida de la vergüenza y limitada en la disculpa por un inglés no fluido combinado con unos nervios de altos fluidos; ese fue uno de los días donde más me dolió el estómago y no precisamente por haber comido McDonald´s con chocolatina Snickers.

Desde Rionegro, Colombia hasta Niece, Francia y Trento, Italia. A la salud de ustedes, cheers!

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Septiembre, 2017. © All Rights Reserved. Por Espacios, Medellín, Colombia.
Dir. yarhenfranco@gmail.com

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